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Agua limpia: Una quimera en la ruralidad




En la actualidad, vivimos dentro de sociedades donde el progreso y la concientización son cada vez más visibles – debido a que en el espectro público se habla continuamente de temas medioambientales – pero al mismo tiempo las desigualdades son cada vez más mayores.


Las diferencias no sólo están marcadas en el ámbito económico, también en la esperanza de vida, oportunidades socioeconómicas, entre otros aspectos. La provisión de saneamiento y agua potable es también un indicador, ya que a pesar de que es un derecho universal aún siguen existiendo localidades rurales en donde no existe una desinfección ni tratamiento en el suministro de agua para el consumo humano.


Según una encuesta realizada por el Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria (CEPIS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) acerca del aprovisionamiento de agua en el medio rural “ demostró que un elevado número de sistemas abastece de agua no adecuada para consumo humano en lo que toca al aspecto bacteriológico” (CEPIS – OPS ,1983).


Bajo este mismo contexto, el Banco de Desarrollo de América Latina publicó unas cifras que reflejan acerca de la realidad del agua y el saneamiento en la ruralidad. Según las cifras, estas indican que “en América Latina 34 millones de personas aún no cuentan con acceso a fuentes mejoradas de agua, de las cuales 21 millones viven en el área rural. En el caso del saneamiento, 106 millones de personas aún no disponen de instalaciones de saneamiento mejorado y, de ellas, 46 millones se encuentran en territorios rurales”. ( CAF, 2016).


Según la misma CAF, en América Latina y el Caribe su población rural es más del 20% (127 millones de personas) - aunque advierten que si se usan otros parámetros de medición esta cifra podría aumentar al 40% - quienes aún tienen mayores desventajas en diferentes ámbitos, como por ejemplo no contar con servicios de agua y saneamiento.


En Ecuador la población rural es de 6,180,950 habitantes, cuyos derechos de tener una vida que les asegure salud, alimentación y nutrición, agua potable, saneamientos ambientales, entre otros servicios sociales primordiales, están asegurados en el art.666 de la constitución ecuatoriana. No obstante, aún falta muchas acciones para que el medio rural se desarrolle debido a sus complejidades, originadas a partir del hábitat disperso, el estados de las vías y sus condiciones socioeconómicas)


En el país de los cuatro mundos, existen 1140 Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) parroquiales y las 15.000 juntas de agua de uso humano y de riego que aún no pueden lograr cumplir con el mandato constitucional del buen vivir porque se enfrentan a diversos problemas, los cuales han sido dados a conocer por la OPS:


  • Falta de soluciones tecnológicas compatibles con los recursos y grado de desarrollo existentes en el área.

  • Ausencia de unidades de desinfección en un gran número de sistemas rurales de agua potable.

  • Discontinuación de desinfección. Donde existen unidades de desinfección, sufren interrupción temporal o total.

  • Falta de decisiones oportunas de alto nivel para ordenar la ejecución de programas de desinfección.

  • Carencia de recursos financieros permanentes que faciliten la compra e instalación del equipo de desinfección sino también el suministro permanente de las sales de cloro.

  • Falta de programas efectivos de vigilancia y control de calidad del agua para consumo humano, por parte de las autoridades de salud pública

  • Inadecuada consideración de factores comunitarios que permita a los pobladores comprender beneficios del consumo de agua desinfectada mediante la educación. (CEPIS – OPS ,1983).

Para poder cerrar esta brecha de necesidades insatisfechas, es necesario que los diferentes dirigentes o encargados de los sistemas de agua potable y saneamiento realicen un análisis profundo acerca de las deficiencias que existen en el ámbito rural. Al mismo tiempo, los personajes políticos, con miras de mejorar la situación, deben tener un acercamiento con la empresa privada, tal como lo ha venido haciendo la empresa cuencana Clorid-SA., que sus 32 años de experiencia les ha permitido trabajar actualmente con 180 juntas de agua en la aplicación de las mejores soluciones a los problemas en los sistemas de agua y desinfección, a través de la implementación de equipos generadores de Hipoclorito de sodio in situ, asimismo en las zonas rurales donde no existe el servicio eléctrico, se han colocado equipos de cloración con paneles solares.


De esta manera, Clorid SA. ratifica su compromiso con la transformación ecológica y con el objetivo 6 - que busca garantizar la disponibilidad de agua limpia y saneamiento para todos – mediante la provisión de sus equipos generadores de hipoclorito de sodio in situ, siendo accesible económicamente gracias a una inversión rápida y retornable. A más de este beneficio, la empresa busca que la producción de agua clorada no tenga ningún riesgo operacional, sin la adquisición de maquinaria costosa o que sea de un manejo difícil, por tal motivo, la compañía se encuentra desarrollando un programa para otorgar a los clientes, posibles clientes, o grupos de interés capacitaciones y conferencias acerca de la cloración, uso de equipos, beneficios y desinfección del agua en el ámbito rural.


Bibliografía:


CEPIS & OPS (1983). Investigación sobre la desinfección de agua en abastecimientos rurales. Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria (CEPIS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Lima – Perú.


Mejía, A., Castillo, O., Vera, R., & Arroyo, V. (2016). Agua potable y saneamiento en la nueva ruralidad de América Latina. Banco de desarrollo de América Latina. Bogotá - Colombia.